Toni Calatrava

Por una vez en esta funesta temporada, el golpe de suerte fue favorable y el Valencia CF pudo entregar una victoria a su legión de seguidores. Como siempre ha ocurrido cuando el equipo ha estado realmente necesitado, Mestalla ha empujado al equipo a competir hasta el pitido final.

Si de algo sirvió el trauma del descenso fue para que su recuerdo actúe como resorte para una afición exigente pero FIEL a sus colores. La demostración de entrega de hoy, como lo fue el día del Español, deben hacer ver a Meriton Holdings la suerte que tienen de haber comprado este club; y no al revés. Cómo capitalizar y canalizar esa energía que proporciona la grada es cosa de Peter Lim y Layhoon Chan. La ausencia del magnate singapurés en este tramo de la temporada, resulta lamentablemente indicativa de un carácter demasiado ausente y carente de liderazgo.

Con respecto al partido, el Valencia ha hecho una primera parte muy buena, aunque la falta de puntería (cerca de 20 tiros en este tramo) ha continuado siendo el lastre habitual. En la segunda parte las fuerzas se han equilibrado y Gameiro a vuelto a cazar a la defensa valencianista en una rápida acción para empatar.

El gol final de Negredo, aparte de poner justicia en el marcador, creo que supone el canto de cisne de esta funesta temporada. Estamos virtualmente salvados (+9), por lo que solo queda ver si Pako Ayestarán consigue reivindicarse como entrenador de élite, reconduciendo a esta plantilla a una senda de normalidad.

Vendrán tiempos mejores.

 

jamacuco

No quería ir a Mestalla a ver el partido. Los ambientes excesivamente edulcorados, recibimientos con papelitos, reamuntadas y similares no van conmigo. Y mucho menos cuando ya has dejado de confiar en la actitud del equipo y la nula capacidad de liderazgo mostrada por el staff directivo y accionarial. Sin embargo una conversación con mi padre horas antes del partido me hizo cambiar de opinión y acudimos al estadio como hace casi 30 años. Y, afortunadamente, no me arrepiento de haberlo hecho. Ayer sí que dieron la cara los jugadores (¡qué gran primer tiempo!) y a pesar del suspense final, el VCF mereció la victoria y sin tanto sufrimiento.

Lo primero que destacaría sería que por primera vez en toda la temporada no sobresalía ningún jugador en aspectos negativos. Todos sin excepción cumplieron su trabajo correctamente, poniendo además intensidad y velocidad en las acciones. Algo tan normal en un deporte como el fútbol y en un equipo de la solera del VCF, este año se ha convertido en «delicatessen». Este hecho confirma que con un poco de orden en el vestuario y un poco de inteligencia a la hora de plantear los partidos el equipo podría haber dado muchísimo más. Espero que hayan tomado nota quienes deben hacerlo. Nosotros por supuesto lo recordaremos cuando llegue el momento.

El primer tiempo fue muy bueno, con grandes ocasiones valencianistas y con un gran gol de Parejo de falta directa. El Sevilla no existió. Debimos habernos ido al descaso con mayor renta. La segunda parte fue más floja. Quizás el VCF se tiró demasiado atrás y dejó de presionar con acierto las lineas de pase sevillistas, aunque también es cierto que los cambios andaluces dieron fuelle a su equipo. El VCF sigue mostrando serias carencia a la hora de dominar el partido cuando va por delante, descomponiéndose fácilmente, bien sea por falta de fondo físico o por falta de inteligencia de sus líderes. Quizás sea un poco de todo. Fruto de esta situación el Sevilla empató el encuentro en el minuto 85, aunque había avisado previamente en alguna ocasión mientras que el VCF fue bastante inoperante en sus tímidos contrataques. Pero la Diosa Fortuna esta vez estuvo de nuestro parte, haciendo que el torpe y fondón Negredo fuera el artífice del gol de la victoria en el minuto 91. Ufff….

Finalmente quisiera destacar la aportación de un par de jugadores. Por un lado Abdenour, en su mejor partido como valencianista, cumpliendo y haciendo entrever que realmente sí que es un central aprovechable. Por otro lado, Santi Mina, nuestro niño. Su partido me pareció muy interesante, mejor incluso que el día del Rapid de Viena. Tiene descaro y desborde. También tiene calidad. Y sobre todo tiene hambre y ganas de hacerlo bien. Debemos cuidarlo y mimarlo, pues es un chaval que quizás ha recibido demasiada presión para lo que es todavía.

 

Lobo

Poco antes del partido, achicharrado de calor en la caldera que a esa hora era la grada, solo pedía actitud, buena actitud se entiende, y suerte, buena suerte, la que tantas veces nos ha sido esquiva. Y con ambas cosas se consiguieron los ansiados 3 puntos.

La actitud durante todo el partido ha sido encomiable, la normal si esta temporada no fuera tan anormal que el equipo tenga la actitud correcta. Se desbordó al SFC por ambas bandas, se dominó el centro del campo y se robaron muchos balones metiendo la pierna y luchando tras cada pérdida, hasta el punto de casi avasallar al rival. Una primera parte fantástica si hubiera acabado con más goles a favor, porque la pólvora del equipo sigue estando mojada. En la segunda el SFC espabiló y el VCF comenzó a tener los mismos problemas habituales, equipo partido y demasiado estático, malos pases, pérdidas tontas, un medio campo sobrepasado y los de arriba desconectados y sin hacer una presión útil. Tanto se fue complicando la cosa que todos temimos, yo desde luego, que los 3 puntos se fueran al garete como otras tantas veces. Sin embargo el previsible gol del SFC, que a mi me hundió, espoleó al equipo, que se lanzó al ataque sin remilgos, aun arriesgando el 2º gol rival, cosa que estuve seguro que iba a pasar, la verdad. Pero esta vez la suerte estuvo de nuestro lado, por una vez. En una falta muy mal sacada al borde del pitido final, el rebote cayó a los pies de Negredo que, un poco a bulto, sin pensarlo y casi de espaldas, fusiló a puerta para delirio de una grada desesperada por disfrutar una victoria. Una victoria casi poética ante un rival odiado entrenado por un tipo que no dejó muchos amigos por aquí. Estos puntos, más las derrotas de los de más abajo, suponen una distancia ya muy significativa con las plazas de descenso, y un enorme ‘bufffffff’ para la afición que tan mal lo estamos pasando esta temporada.

Tras conseguir algo que yo ya creía imposible, todos respiramos. Hasta puede que el equipo se relaje y nos regale alguna alegría más en forma de victoria de prestigio. O eso me gustaría. Pero es lo de menos, sobre todo es momento de comenzar a hacer balance y corregir para el año que viene la larga lista de cosas que se han hecho peor que mal. Empezando por poner el frente de las decisiones deportivas a gente profesional que contrate a un entrenador que no venga a hacer el meritoriaje, y luego renovando la plantilla a fondo. Con buena actitud también en la dirigencia a la hora de planificar el equipo, y, porqué no, también suerte en los fichajes, esta aciaga temporada debe quedar en el recuerdo como una pesadilla, la novatada de Lim a cargo de un club de élite. Espero que sepan hacerlo, y el deleznable y peligrosísimo amiguismo sea desterrado del club.

Vamos, que sí se puede.

 

 

Ilustración del artículo vía www.valenciacf.es

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