Drakul

Al comenzar el partido del Villamarín el locutor televisivo decía que este Valencia era muy diferente arriba, donde tenía calidad, a abajo, donde iba muy justito. Si el visionario es aquel que sabe leer las profecías que nos muestra el destino, esto debería sernos suficientes para saber que hoy el partido acabaría cero a cero, dejando intacta nuestra portería mucha tiempo después y mostrándonos impotentes en las inmediaciones del área rival. En fútbol no se puede hablar y por ello triunfan las casas de apuestas. Es casi impredecible y si no lo es del todo, es porque no cabía la mas mínima duda de que, en este partido, como en el anterior, el anterior del anterior y el anterior del anterior del anterior, el árbitro se comería una jugada importante contra el Valencia. Cuando no es la expulsión de Munir, es la de Soler y cuando no, es un clamoroso penalti que no ha querido pitar. Cosas de esa Federación Española que rige a los árbitros y en la que trabajan, ya que ningún periodista lo recuerda, los expresidentes Manuel Llorente y Pedro Cortés. El recordatorio viene a colación porque, por primera vez en la historia, leyendo las cuentas de twitter de reputados periodistas valencianos, da la sensación de que los errores arbitrales en contra del club con mas penaltis en contra señalados de la historia, no es culpa de los árbitros, ni de la Federación que los manda, sino de Peter Lim y su equipo. Qué lejos quedó aquello de culpar a Emery porque sus jugadores no jugaban a ese “otro fútbol”. Entonces no se miraba al palco, no, como hoy no se mira a la Federación. Me pregunto cuál será el factor común entre aquel palco y esta Federación.

Al final conseguimos un mediocre punto. Mediocre como muchos de nuestros jugadores, mediocre como el entorno, mediocre como nuestra directiva y mediocre como nuestras aspiraciones.

 


 

jamacuco

¿Punto positivo o punto insuficiente? Nunca se sabe. Los próximos partidos dirán si fue bueno sumar un punto para confirmar con un victoria posterior, o fue una oportunidad perdida ante un equipo de la parte media-baja de la tabla.

Yo considero que fue positivo, dada nuestra horrible dinámica y el lastre de decisiones arbitrales que llevamos. Ayer el trencilla de turno, da igual quien sea, volvió a negarnos un penalty más que evidente. Un ejemplo más para afirmar nuestra opinión de que el dirigismo arbitral es una realidad, no una hipótesis, y que desde hace dos años estamos señalados con el dedo roñoso de la Federación y el Comité de Árbitros. Si históricamente hemos sido un club con poco peso en los estamentos federativos, siendo víctima de abusos arbitrales desde tiempo inmemorial, lo de estos dos últimos años es más descarado si cabe. Una cuestión que no es casual, sabiendo que los de Meriton no saben cómo funciona este invento y, además, dentro de la Federación están, cual Caballo de Troya, los más acérrimos enemigos que tuvo Lim en el momento de su llegada. Harían bien, señores singapurenses, de tomarse en serio esta cuestión (una más); pues el fútbol es algo más que numeritos y compraventas.

En cuanto al juego del VCF, el equipo estuvo bastante ordenado, con cierta velocidad en las acciones y actitud concentrada ante un correoso rival. Sin embargo volvió a mostrar las sempiternas carencias, sobre todo en el centro del campo, en cuanto a contundencia en las acciones. El equipo juega bien, parece que quiere, hace méritos, da la cara, bla, bla, bla…. pero no acaba de dar seguridad absoluta en defensa y no culmina con goles las buenas combinaciones que hacen los jugadores de mediocampo hacia arriba. Y es que ya sea por falta de fe, de suerte, de calidad o de lo que sea, el VCF no controla los partidos a pesar de tener rachas de buen juego. El Betis, en una de sus cuatro o cinco arrancadas que tuvo en el partido, pudo hacer gol. Sin embargo el VCF, quitando el penalty escamoteado, no tuvo ocasiones claras a pesar de rondar bastantes veces los alrededores del área bética.

Destacaría el trabajo de un imponente Mangala (habría que hacer lo imposible por retener a este chaval). Físicamente es muy poderoso, veloz y casi siempre concentrado. No es un dechado de virtudes técnicas, pero para jugar de central es de lo mejor que hay en la liga. Además su nivel de implicación en el equipo, su orgullo, parece superior a la media en esta plantilla de melindres.

También destacaría la buena primera parte de Orellana, jugando de media punta. Dio movilidad al ataque y su calidad individual y en combinaciones creo que nos va a venir muy bien. También fueron destacables, Montoya y Gayá en las bandas y Parejo en el centro, sin los fallos a los que nos acostumbra. Por contra Nani y Munir destacaron por sus pocas aportaciones al conjunto.

 


Ilustración del artículo vía www.valenciacf.com

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