Jomi Lavarías

Partido de los de horario raro e infumable en España (debería ser delito jugar un sábado a las 13.00 horas). Y para hacerlo aún un poquito mas raro la alineación de Voro me ha sorprendido bastante (Medrán, Cancelo al lateral, Mina delantero referencia, Soler a banda otra vez) aunque quizás teniendo en cuenta que el miércoles hay otra jornada es bastante entendible. Y si hay que hacer experimentos ahora es el momento, con la temporada acabada ya para nosotros, por desgracia.
Los primeros veinte minutos han sido insulsos por parte del Valencia. Prácticamente no se ha pasado de mediocampo, lleno de imprecisiones y pérdidas de balón continuas. El Málaga controló en todo momento sin hacer ninguna ocasión de gol. La primera aproximación nuestra en el minuto 22 con jugada muy trenzada, la única hasta entonces, y remate de Munir demasiado cruzado para convertirse en la mejor ocasión de gol por ambos equipos hasta entonces. Y a partir de ahí parecía que el Valencia tomaba un poco más el control del partido, pero no. Jugada por la banda de Cancelo (oh, sorpresa) y centro para que Recio sin que nadie le siga desde el centro del campo cabecee a la red aprovechando que Lato está algo despistadillo tambien. Y a renglón seguido, Sandro la revienta desde fuera del área y gol con mucha fortuna, de rebote, para el 2-0 y finiquitar una primera parte flojísima del Valencia.
Y la segunda parte más de lo mismo. Ni atisbo de reacción para tratar de revertir la situación. Mucho sobo de balón para nada. Pudimos en algún momento meter un gol y meternos en el partido pero ni por esas.
En fin, partido feo feísimo del Valencia en tierra santa para jolgorio y entusiasmo de todos aquellos «valencianistas» que desean las derrotas del equipo por miedo a que Voro sea el entrenador de la temporada próxima. Así estamos.

 


Drakul

La afición del Valencia está atacada con el tema del entrenador. Tras el artículo pro-Voro de hace unos días, ante la derrota del Valencia, propiciada sin duda por un “ataque de entrenador” del de L’Alcudia quien dispuso en el campo a cuatro mediocentros, las menciones de mi TL en twitter demuestran el exceso de pijerío que sufrimos. Que sí, que lo de hoy ha sido un desastre de alineación y que con la primera parte ha regalado el partido completo. Pero, sí, lo siento, el entrenador que venga también va a hacer de esas.
Por ejemplo, hablemos de Valverde y de Pizzi quienes dejaron una gran impronta en Valencia. Pues bien, pese a llegar a equipos mucho mejor clasificados que el que ha recogido Voro, ambos hicieron números mas que similares a los que hoy hace el valenciano. Entonces nadie hubiera dudado en darle la continuidad a aquellos proyectos. Hoy casi nadie se la daría a Voro. Supongo que es porque no grita “Fuori” ni se queja del jardinero rival. El problema es que sin continuidad nunca habrá proyecto y los entrenadores que suenan pueden adaptarse o no hacerlo. Confiar en que, por ejemplo, un entrenador que se negó a venir en el pasado, al que este año han despedido por no querer ganar un partido y que se la pegó en su única experiencia en un equipo grande, va a mejorar las prestaciones que conseguiría el técnico que ya tenemos, es para mí, mucho confiar.
El partido en sí ha sido una castaña, no hay forma de negarlo. El planteamiento ultraconservador del Valencia en la primera parte, mas preocupado de frenar el centro del campo del Malaga que de disputar el dominio de la pelota, hizo que el Valencia se fuera al descanso con dos goles en contra y un portero rival, a bien seguro, algo aburrido. En la segunda se quiso, se pudo en algún momento, pero ya era tarde y el Málaga replegado no sintió demasiadas incomodidades. Salió mal el experimento (otra vez) de Soler en banda, el de Parejo de media punta y el del doble pivote Medran-Enzo. Así en principio, tampoco tengo claro como todo esto podría haber salido bien.

 


Ilustración del artículo vía www.valenciacf.es

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