Mi amigo Barry dice que todos le señalan. Mi amigo Barry dice que siempre es el culpable de lo malo. Mi amigo Barry dice que no es el más guapo. Ni el más fuerte. Ni el más técnico. Ni el más querido. Mi amigo Barry dice que en todo caso el más despreciado.

Y yo le digo a mi amigo Barry: estás marcándote una temporada de aúpa, correteando por el campo como portentosa gacela. Le digo a mi amigo Barry: esas subidas sin balón y llegadas hasta línea de fondo son fundamentales para conseguir un equipo abierto en fase ofensiva además de ampliar las opciones, tal como requiere el entrenador. Le digo a mi amigo Barry: tus llegadas constantes generan peligro simplemente por los espacios que generan sin balón, a lo que convendría sumar las acciones con éste. Le digo a mi amigo Barry: llevas tres asistencias que acabaron en gol, aunque eso no es lo más importante, sino el peligro que transmites una vez traspasas el centro del campo.

Mi amigo Barry dice que se exageran sus fallos y se minimizan, cuando no ridiculizan, sus aciertos. Mi amigo Barry dice que cuando él lo hace mal todo el mundo se entera, en cambio los malos partidos de otros compañeros pasan desapercibidos. Mi amigo Barry dice que incluso cuando no lo hace mal existen corrientes de opinión que insisten en que lo ha hecho mal.

Y yo le digo a mi amigo Barry: los prejuicios son difíciles de eliminar, una vez te colocan una etiqueta es muy complicado deshacerse de ella. Le digo a mi amigo Barry: el rendimiento te ampara, sigue trabajando como lo estás haciendo hasta el momento, con orgullo y ganas de mejorar. Le digo a mi amigo Barry: optimizando tus cualidades y minimizando los puntos débiles.

Mi amigo Barry dice que es consciente de sus defectos e intenta corregirlos en el día a día. Mi amigo Barry dice que es conocedor de que a veces se empana y tira mal la línea del fuera de juego. Mi amigo Barry dice que es consciente que no tiene la cintura más flexible del mundo. Mi amigo Barry dice que sabe que técnicamente no es Anglomá.

Y yo le digo a mi amigo Barry: me gusta tu capacidad para decidir cuándo ser contundente y cuándo hay que aguantar al rival. Le digo a mi amigo Barry: defensivamente eres muy bueno si juegas concentrado. Le digo a mi a mi Barry: físicamente portentoso. Por último, le digo a mi amigo Barry: eres el lateral derecho que ha pasado por Mestalla con mejor rendimiento desde Anglomá.

Antonio Barragán posando
Antonio Barragán pensativo

Foto: F. Calabuig.

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2 comentarios en “Va por Barry

  1. Yo no soy muy de Barragán, pero reconozco que hay mucho cierto en lo que comentas. Cuando Mestalla enfila a un jugador ni siquiera cuando lo hace de maravilla se le reconoce del todo. Barry defiende bien, ha mejorado mucho diría yo en esa faceta, y sube la banda con soltura generando huecos y peligro, pero sigue siendo muy patán, eso no se puede negar, técnicamente limitadísimo e incapaz de hacer dos buenos centros seguidos. Sí, de vez en cuando hace uno bueno, como lo haría yo si tirara mil, pero para mi un lateral diestro con proyección ofensiva debe ofrecer mucho más. En todo caso respetar a Barry es lo justo, hace lo que sabe y/o puede, y siempre se vacía.

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