El verdadero hombre sonríe ante los problemas, recoge la fuerza de la angustia y crece con la reflexión.

Thomas Paine

 

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Nuno parece angustiado. En las ruedas de prensa previas a cada partido intenta vender una idea de ilusión y sacrificio, que le suele venir devuelta como bumerán afilado en las otras intervenciones en los medios, las de después de los partidos.

Convertidas en amargo ejercicio de autoexculpación, las intervenciones del portugués cada vez más, reflejan a un entrenador superado por los acontecimientos, con la pesada carga de las decisiones tomadas en verano sobre sus espaldas. En algún momento alguien le debió susurrar al oído que esto no era Río Ave, que la exigencia iba a ser muy alta.

En este siempre inoportuno parón, hemos tenido tiempo de escuchar rumores sobre cesiones de jugadores recién fichados, el absurdo interés por traer fichajes en función de su capacidad mediática, preferiblemente de ojos rasgados. No ha faltado el habitual rosario de intervenciones de jugadores en Paterna que van de los insulso a lo significativo -Negredo apuntando su distancia del área (!) -. Ningún mensaje o actuación de carácter deportivo desde el Club, que pueda propiciar un atisbo de recuperación. La ausencia de un discurso en ese ámbito es otro lastre más para la mochila de Nuno: no se puede entender un proyecto deportivo de primer nivel sin un liderazgo que lo sustente.

Mendes puede ofrecer su catálogo de jugadores a «Peter, Lay y Nuno», nuestra Dirección Deportiva actual -aunque bien pudiera parecer un trío de música Folk-. Pero se evidencia la ausencia de un eslabón fundamental en la cadena, falla la transmisión y se toman decisiones caprichosas sin fundamento. La política de añadir más jugadores U21 a una plantilla con un sesgo junior evidente, se ha demostrado inapropiada en apenas meses.

En el apartado táctico se apunta hacia la ausencia de Iain Cathro como elemento diferencial, voces del vestuario filtran que el scouting y preparación de los partidos a empeorado con la llegada de Phil Neville, cuyas desconocidas cualidades no parecen ser más que las de un ex-futbolista con aires de becario. Aparte de estos comentarios, en el campo se ha reflejado en esta primera etapa de la temporada que el equipo no presiona arriba, las distancias entre líneas son enormes, no hay creatividad en ataque y solo dos o tres jugadores están ofreciendo un nivel de rendimiento aceptable (Jaume, Fegho,..)

Dentro de esta telaraña de dificultades debe desenvolverse Nuno en los dos próximos partidos -ante rivales de perfil bajo-, antes de acometer un tramo de competición mucho más exigente donde realmente se va a jugar el futuro inmediato como entrenador del VCF.

Como indica Paine en la cita que encabeza esta entrada, el entrenador portugués debe manejar esta angustia para enderezar el equipo y su propia supervivencia. La primera piedra debería ser diseñar un once sobre el cual obtener resultados para después evolucionar el equipo más despacio. Tiene como marco de referencia el juego del Valencia CF durante buen parte de la temporada pasada, empecemos por ahí.

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