Cualquiera que haya visto el Europeo sub19 debería haber quedado impresionado por las prestaciones de Antonio Sivera, portero titular de la selección española, que van mucho más allá del rol clásico atribuido a un portero. En los tiempos actuales un portero debe hacer mucho más que quedarse debajo del larguero y hacer paradas espectaculares (¡hola, Diego Alves!), a no ser que seas el mejor (Courtois), para dominar los partidos, y eso es algo para lo que sin duda está capacitado Sivera.

Choca la reticencia de algunos a dar la oportunidad a canteranos de indudable talento, más aún teniendo recientes los casos de Isco, Bernat, Alcácer o Gayà; jugadores de los que no se puede dudar de su rendimiento en el fútbol de élite. Sivera pertenece al club de los elegidos. Enrabieta más esta visión conservadora si tenemos en cuenta que se han pagado auténticas barbaridades por jóvenes que han demostrado nada, poco o muy poco en la misma élite (Cancelo, Danilo, Mina, etc.). De perogrullo, pero hay que dar oportunidades para obtener rendimiento, y en la mayoría de casos vale más fijarse en talento, cualidades, personalidad, etc. en lugar de la edad que indica el DNI. Sin ir más lejos, Gianluigi Buffon, posiblemente el mejor portero de la historia del fútbol, se hizo con la titularidad del Parma (cuando era todopoderoso: Asprilla, Chiesa, Dino Baggio, Cannavaro, Benarrivo, etc.) con 18 años. Íker Casillas hizo lo propio en el Madrid con 19 años. Víctor Valdés, guardameta al que admira el propio Sivera, no por casualidad, con 20 años en el Barcelona.

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Con Mendes como representante costaría 15 kilos.

No es casualidad que Sivera admire a Valdés ya que su forma de entender el fútbol es similar a la del cinco veces Zamora. Si existe una cualidad que llame especialmente la atención es su precisión en el golpeo de balón con los pies, lo que le convierte en el primer atacante de su equipo, además de ofrecer valiosas alternativas en el juego a su técnico. Diestro con más que aceptable manejo de la pierna izquierda, sus pases tanto en corto como en largo suelen ir excelentemente dirigidos. Por sí sólo no es indicativo de mucho, pero hay que añadir que está atento a las salidas en los balones largos del rival (convirtiéndose en estas situaciones en el último defensor, siendo más que sencillamente un portero) y que siempre, siempre, siempre está atento al juego, a lo que sucede en el juego, y no sólo lo que pasa cuando se aproximan a su área. Señal de que entiende el fútbol de forma global y no entiende su labor únicamente en la de parar. Evitar una situación de peligro es infinitamente más valioso para un equipo que una parada espectacular favorecida por no haber evitado la situación peligrosa. No obstante, Sivera ha demostrado que bajo palos también es decisivo: destacando especialmente en la colocación y concentración -otra forma de evitar goles-. Además es rápido, muy ágil, valiente, tiene notables reflejos. El dote de mando es otra de sus cualidades. Se muestra calmado y ofrece sensación de seguridad a sus defensores. Quizá le falte un poco de envergadura y debe mejorar en las salidas a los centros laterales (el gran mal de todos los porteros, por su dificultad).

Desde el punto de vista de calidad, no se entiende por qué el Valencia busca a un portero peor cuando tiene a Sivera en la cantera. Habrá que esperar a que Mendes eche sus redes a los canteranos ches (?).

Foto: http://www.javea.com

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