Sergi Calvo

El Valencia CF ha disputado hoy, ante 39.000 espectadores, el partido más lamentable y bochornoso del último lustro.

El juego asqueroso del Cádiz (en la élite lo único que importa es el resultado: 0-1) y un nauseabundo arbitraje, muy por encima de la media habitual han abrochado una noche inolvidable.

Sí, inolvidable: será difícil olvidar la ira y la frustración vividas esta noche del día de Reyes en Mestalla.

Preocupado, abochornado, enfadado, harto.

Pd. Encima un aficionado se nos ha ido antes de empezar el partido. No podía ser peor la noche. D.E.P.


jamacuco

Horrible. Poco más que decir.

Un VCF sin ideas, cortocircuitado por un equipo de simples legionarios del fútbol que luchan año tras año por sobrevivir, incapaz de ni siquiera asustar al meta rival en Mestalla. Pocos partidos tan nefastos se han visto en el centenario estadio valencianista.

El VCF lleva tiempo siendo una moneda al aire. Alguna vez salía cara, la mayoría cruz. Yo no sé si ya se ha llegado al punto final de una situación, parece que no desgraciadamente, pero ni el modelo de Club por parte de Lim en el largo plazo ni la configuración de plantilla y gestión de la misma por parte del entrenador en el corto plazo, no dan mucho más de sí. El pesimismo y la desesperanza nos han ganado definitivamente, y así lo demuestran las palabras del propio entrenador.

El VCF se ha metido en serios problemas, con un esquema de juego de equipo jugón y aspirante a Champions con un puñado de jugadores imberbes y de nivel cuestionable que a duras penas serán capaces de luchar a cara de perro la permanencia en primera.

Pintan bastos.

Amunt!!


Peris

És difícil trencar una llança a favor de l’equip després del partit d’ahir on una abundant possessió horitzontal va resultar inoperant davant un Cádiz que va saber aprofitar al màxim les seues virtuts per mantindre el botí aconseguit en el minut 8, on Sobrino va colorejar la cara a més d’un que porta la samarreta que un dia va portar ell. Després, voler sense saber, amb cap jugador que assumira responsabilitats de trencar línies de manera vertical provocant, fins i tot, la desesperació d’un Cavani que va estar a un pel de ser expulsat per un calentó amb Fali que no va passar a majors.

La segona part va variar un poc el discurs futbolístic amb les entrades precises de jugadors de refresc, amb Almeida com a protagonista necessari. Però sembla que el problema és més de fons. Traure tretze córners sense cap perill, no tindre alternatives i, sobre tot, necessitar tres tocs de pilota per poder realitzar una passada, ralentint aixina la transició, complica qualsevol manera de generar perill.

Gattuso necessitarà tirar del seu llibre d’estil i, a més,  treballar el cap dels futbolistes, que comencen a demostrar una preocupant baixada de braços. Perquè qualsevol moviment directiu seria un sorpresa.

Déjanos un comentario