Sergi Calvo

El guión establecido y esperado tuvo, en el inicio inmediato del partido, dos disrupciones que fueron capitales: en primer lugar el rápido gol del Valencia, a la salida de un córner que no hizo más que reafirmar el plan inicial de Marcelino de espera atrás, agresividad y contraataque.

Este primer gol ché pareció ser miel sobre hojuelas, el Barça pareció caer en la “trampa” táctica dónde mucha posesión estéril era contrarrestada por contras verdaderamente letales y bien ejecutadas, en particular por uno de los mejores jugadores del planeta para éste tipo de juego, un Gonçalo Guedes ya a pleno rendimiento.

Sin embargo la segunda de las disrupciones antes citadas fue, precisamente, la lesión del portugués. Una verdadera desgracia para los planes valencianistas para el partido y esperemos que con las menores consecuencias posibles para los próximos.

Sin Guedes el Valencia dejó de dar miedo y el Barça ganó en confianza y espíritu. Semedo permitía abrir mucho más espacio en ataque dificultando enormemente el trabajo a un Gayá y un Cherisev que se vieron desbordados y superados en varias ocasiones.

Jugar a esperar al Barça es un magnífico plan para empatar si se hacen bien las cosas detrás, el Valencia las hizo, y el gol de Messi, de disparo lejano e impepinable fue, en realidad la única oportunidad clara de los culés.

A partir de ahí, el partido volvió a los posos esperados: domino del Barcelona, el miedo en el cuerpo con cada pared iniciada, con cada apertura y vuelta y con cada control en la frontal. Sin embargo hoy el trabajo defensivo (y del medio centro Kongdobia hasta su inexplicable sustitución) rayó la perfección. Un hecho: Cuando Garay y Paulista están, son una defensa de garantías absoluta… hoy estuvieron.

Preocupante la falta de chispa y llegada en vanguardia. Da la sensación de que ninguna de las parejas de delante se entiende en absoluto. Sólo alguna arrancada de un hoy, nuevamente espectacular, Carlos Soler pudo inquietar a una defensa vulnerable catalana, sin embargo, la finalización, igual que en Old Trafford, no fue afortunada.

El equipo no suma de tres en tres y la clasificación en la tabla deja un regusto amargo pero da la sensación de que el equipo ya está armado y que sólo falta la ansiada compenetración de los delanteros, y que lo de Guedes quede en susto, para que las victorias lleguen de manera continuada.

Sin duda lo mejor del partido, el fantástico trabajo defensivo de la pareja Garay/Paulista y un Soler que sí sabe leer muy bien la intensidad necesaria para el tipo de juego que plantea Marcelino. Otra vez, y van ya muchas, bravo por el canterano.

Vendrá bien el parón para seguir trabajando y profundizando mejoras. Debe cundir la calma y la esperanza, la liga es muy larga y el equipo pinta que va a escalar puestos y posibilidades con celeridad.


Hoeman

Empezó de forma inmejorable. Marcó Garay. Se torció. Se lesionó Guedes a los diez minutos. El Valencia defendió sin balón bien cerca de área propia. El Barcelona controló la bola. Sin apenas ocasiones. Las únicas principalmente vía Messi. Que avisó y después marcó. Penalizó a los ches las pérdidas cercanas a su área. Demasiadas tras recuperación. Con los culés volcados. Así llegó el gol de Messi. Deberían haber lanzado más balones largos. A campo rival. Permite reajustar el dibujo del equipo y coger oxígeno. Mejoró ofensivamente en la segunda mitad. Durante tramos adelantaron las líneas de presión. Provocaron las pérdidas del Barcelona. Supusieron aproximaciones valencianistas. Quedó en tablas. La impresión final es que al Valencia le está faltando mordiente. Pese a jugar contra el Barcelona queda la sensación de que este partido podría haberse ganado. Buen punto para ganar moral y confianza. A partir de ahora toca sumar de tres en tres.


Lobo

Decepcionado. Muy decepcionado. Podría decir que el VCF ha competido, y lo ha hecho, que ha habido ocasiones de sobra para ganar, y las ha habido, y que incluso ha tenido algo de mala suerte y el árbitro ha vuelto a influir contra nosotros, y así ha sido.

Pero me da igual, no voy a seguir esa línea. Lo cierto es que estoy decepcionado porque noto al equipo conformista, porque parece que con los empates y la buena imagen ya va bien, porque conformarse con no perder ante equipazos es una forma de reconocer que somos inferiores, porque no detecto ganas de demostrar que estamos a su nivel o incluso por encima, porque no veo un instinto asesino para poder ganar a equipos que pocas veces te ofrecen la oportunidad de hacerlo, porque confiamos en la mejora del equipo pero nadie sabe si en verdad vamos a mejorar o empeorar, porque todo es posible, pero entretanto estamos perdiendo el paso y consolándonos con un discurso demasiado autocomplaciente.

Porque el FCB te domina no tanto por su calidad intrínseca sino por su absoluta precisión ejecutando el juego, y justamente el VCF no gana por su imprecisión congénita en pases, controles y hasta despejes. Y no sé si la precisión se entrena, pero así no puede funcionar nada. Y no nos podemos justificar en el presupuesto para comprar calidad, porque el VCF no tiene el del FCB o el ManU, vale, pero sigue siendo un equipo élite con una inexplicable nula precisión en el juego.

Yo qué sé. No quiero criticar, pero estoy decepcionado. Que sí, que el VCF compite y es lo mínimo, que da la cara, que merece más, que no hay explicación para tanto empate seguido, pero no veo a nadie protestar y arrinconar al árbitro en las jugadas polémicas, no veo a nadie arengar a sus compañeros para ir a por el rival, no veo a nadie con los ojos inyectados en sangre pensando ‘os vamos a ganar, cabrones’. No veo nada de eso. Y quisiera verlo. Porque cuando todo eso llegue llegarán las victorias.


Jomi Lavarías

El rey del empate ataca de nuevo. Seis empates en ocho partidos, lo nunca visto. Y el hecho es que en algunos de esos empates el equipo mereció más, como por ejemplo hoy. Sí, el Barça tuvo la posesión (de momento la posesión ni marca goles ni gana partidos) pero el equipo que más remató a puerta y más ocasiones dispuso fue el Valencia. Eso es así.

El Valencia salió disparado y en los primeros diez minutos tuvo tres ocasiones clarísimas, de las cuales convirtió la primera. Guedes era un puñal por la banda de Semedo, electricidad pura, el mejor Guedes que ya conocemos. Pero a los diez minutos vino el infortunio. Lesión y sustitución. De nuevo los detalles inclinan la balanza hacia el otro lado. No se sabe qué podría haber pasado con el portugués en el campo pero lo que sí pudimos comprobar es que su sustituto no estuvo nada acertado. Y claro, eso le afectó al equipo, tanto en el juego, muy aculados desde entonces, como anímicamente. Quítale al Barça a su mejor y a ver qué pasa.

Y en una de esas te empatan, en una jugada que casi no es ni ocasión. Remate desde fuera y para adentro tras una pared y algo blandengues para defenderla. Así y todo, una doble ocasión más para irse al descanso 2-1.

La segunda parte el equipo dio un paso adelante, el que retrocedió en la primera mitad, y parecía que se le podía hacer daño al Barça, pero si de algo adolece este equipo es la poca o nula capacidad de entenderse con los de arriba, lo cual se traduce en falta de pegada. Mientras tanto seguían las (estériles y eternas) posesiones del Barça, y el partido fue languideciendo hasta acabar con otro empate más.

Ya no hay excusas para comenzar a sumar de tres en tres de una santa vez. Pese a los nueve puntos logrados en ocho jornadas estamos a tiempo de llegar a todo. Esta liga está siendo rarita y no nos hemos descabalgado de nada, pero hay que ganar ya sí o sí. La próxima jornada, sin ir más lejos. Ojalá no hubiera parón por selecciones. Necesitamos que nos llegue ese partido cuanto antes.

Amunt!


Peris

Empat. Altre. Acabats de sentar a la localitat i ja guanyava 1-0 el Valencia. En ixe moment, servidor pensava que el partit s’anava a fer molt llarg. I amb la lesió de Guedes, que ja dona mostres de ser diferencial en l’equip, més encara. I, llastimosament, el guió va ser el previst. Una genialitat de Messi, altra més, va igualar el partit i el perfecte entramat defensiu va fer la resta. Comencen els brots verds des de darrere. Només falta tindre encert davant per a tornar a ser l’equip de l’any passat. I, per aconseguir-ho, cal recuperar al millor Rodrigo. Sembla que el cap no el te al lloc, en el sentit futbolístic. Com si tota la tensió, totes aquells rius de tinta que es van escriure en el seu dia, pasaren ara factura. Repte per a Marcelino el recuperar a un dels capitans per a la causa. Amb Rodrigo centrat, la màquina será més fácil fer-la anar. Només queda ell per presentar. Kondogbia ja està, Batsuhayi demostra potencial, Gameiro aporta en positiu i de Soler ja no es dubta gens ni miqueta. El pròxim, a sumar de tres.

 

 

Ilustración del artículo vía valenciacf.com

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