Minuto 87. Penalty que puede significar la 1ª victoria del VCF en Liga. Dani Parejo es el lanzador oficial, pero duda entre esconderse y dejar que otro asuma la responsabilidad, o intentarlo. Pero es el designado y decide lanzarlo. En realidad no es mucho riesgo. Sabe que ha hecho un mal partido, íntimamente lo sabe de sobra, pero además ha escuchado los pitos habituales cuando así es. Y fallar no va a cambiar mucho la cosa, pero marcar el gol de la victoria puede enjugar su mala actuación y ayudarle a congraciarse siquiera un poco con la grada…

Parejo es el jugador más discutido del VCF casi desde que llegó. Tiene calidad, sí, pero también una exasperante capacidad de embrollar el juego y ser más pernicioso que útil para el equipo. Y es que, aunque es el presunto cerebro y teórico organizador del equipo, gran parte de las veces, básicamente, desorganiza. En justicia no toda la culpa es suya. Un entrenador como dios manda lo agarraría por el cuelo y le diría ‘mira Dani, no puedes coger el balón y comenzar a deambular dando vueltas sobre ti mismo intentado regatear a 3 tíos cada vez arriesgando una pérdida para, al final, como mucho, hacer una inofensiva apertura a banda, no puede ser. Hasta los recogepelotas de cualquier equipo saben que a poco que te aprieten vas a liarte y perder la bola, concediendo de paso una oportunidad al rival para pillarnos desorganizados y vulnerables. Lo que tienes que hacer es soltarla de primeras, 1, 2, 3 toques como mucho, pasarla y moverte apoyando al compañero de nuevo. Tienes que mover el balón, no moverte tú con el balón. Así que prohibido embrollar el juego, no puedes hacerlo, pro-hi-bi-do.’ Claro, un entrenador como dios manda sabría que también el resto de equipo tiene que estar en constante movimiento ofreciéndole apoyos y pase, y entrenaría para que (esto ya es mucho pedir), cada vez que Parejo la coja en posición de 3/4, salgan 2 tíos, un por cada lado, disparados como flechas infiltrándose en el área rival para que el 10 mire al frente, elija y pruebe una asistencia entre líneas, algo que, si sale bien, es una clara ocasión de gol. Una jugada que apenas se ve en este VCF y en todo caso solo se hace fruto de la inspiración del momento. Así que no todo es culpa suya, porque el VCF no ha tenido un entrenador verdaderamente competente desde Valverde, que sí supo sacarle partido aunque en posición más retrasada. Pero tampoco le exime, porque si cualquiera puede ver que sus aventuras al trote en medio campo son peligrosas, también puede hacerlo él que es profesional. Y por eso su cantinela de ‘por muchas veces que la pierda voy a seguir intentándolo’ es eso, una cantinela, más inconsciencia que valentía. No debería seguir intentando lo que no sale y pone en peligro al equipo, es un error de base, falta de carácter en realidad. Si algo no funciona, cambia, hazlo de otra manera, prueba otra cosa, no una y otra vez lo mismo, narices.

La novedad es que ahora también llora porque en la calle le critican y hasta le insultan. Pero fill meu, eso es algo que ha pasado, pasa y pasará toda la puta vida, que pareces nuevo. Los aficionados al fútbol nos nos caracterizamos precisamente por ser el colmo de la finura y las buenas maneras, y tras otro partido horrible a continuación de otros tantos infumables en una temporada funesta no puede pretender salir a la calle sin que murmuren a su paso e incluso 4 maleducados le insulten. Antes que a él a muchos grandes jugadores se les ha criticado tras una dolorosa o humillante derrota, o se les ha afeado que estuvieran de fiesta tan tranquilos mientras la afición rabia. Seguro que tras aquella dramática derrota en Karlsruhe a jugadores míticos como Fernando Gómez, Sempere o Quique flores se les abroncó por la calle de forma furibunda llamándoles mercenarios, perros o lo que fuera. Y muchas otras veces a otros jugadores en desastres similares, y seguro que también a sus actuales compañeros. Sin embargo Dani espera salir de fiesta como si nada tras ser vapuleados en el Camp Nou por un humillante 7-0, por ejemplo. Y no digo que esté bien, pero es así, deberían saber que entra en el sueldo como que los idolatren en las buenas, y llorar por ello denota una clara falta de carácter. En situaciones así hay 2 opciones, no dejarse ver mucho por la calle o por la noche para evitar a algún exaltado, o echarle huevos y aguantar sabiendo que la afición está calentita, como habrían hecho en su día tipos duros como Ricardo Arias o Kily González, por poner dos ejemplos. Dani, sin embargo, se come los menosprecios de una afición harta y aprovecha una victoria in extremis para llorar porque la afición le tiene manía. Chiquilladas, falta de carácter, justo uno de los males más graves del actual VCF, qué casualidad.

Y me hacen gracia los que salen a defenderle porque marca de penalty tras un partido lamentable. Me parece simple ventajismo, como el del propio Parejo hablando tras la victoria cuando siempre se esconde. También me hace gracia que nadie pusiera el grito en el cielo cuando a Banega, jugador con bastante más clase que el de Coslada, se le llamaba borracho, putero, pajillero, de todo, y no solo en la calle, en la misma prensa, sin que pasara nada, y todo sin escuchar una mala queja del argentino. Y sí, es cierto, soy odiador de Parejo, será por eso, aunque no siempre lo fui. Pero el tiempo me ha hecho ver que su falta de carácter y recursos mentales, que no técnicos, son un lastre para este VCF tan falto de liderazgo y oficio, y más sin un entrenador de verdad que sepa llevarlo por la senda correcta sin dejarle perderse en sus infinitos devaneos. Luis Aragonés tendría que haberle cogido, mare.


 

Ilustración del artículo via plazadeportiva.com

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