Jomi Lavarías

Cuando en competición europea el sorteo te depara un equipo escocés, el Celtic o el Rangers, torcemos el morro un poco y pensamos que va a ser un rival difícil, sobre todo en su campo. Todos tenemos en la mente un equipo aguerrido, peleón, que te va a correr a pelotazos y centros al área, con arreones de rabia y juego eléctrico. Pero lo bien cierto es que nadie, o muy poquitos, hemos visto jugar a estos equipos en los últimos años. Tienen ese aura fruto de la historia. Pero la imagen real es muy distinta. Me atrevería a decir que desde hace mas de treinta años el Celtic, en este caso, ya no asusta a nadie. En su liga arrasa (cómo serán los rivales) pero cuando pasea por Europa su clásica, y preciosa, camiseta con barras verdes horizontales, no es ni sombra de aquel equipo temible en décadas pasadas. Lo único que le queda es un campo lleno de fieles y el «You’ll never walk alone». Nada más. Y hoy lo hemos podido comprobar en primera persona. El Valencia ha jugado placenteramente en el Celtic Park. Los escoceses han sido una verdadera lágrima. De esperpento cabe calificar las ocasiones en que han tratado de salir con el balón controlado desde atrás.

¿Ante esto qué ha hecho el Valencia? Pues muy sencillo, lo ha hecho muy sencillo. Controlar el partido, jugar con tranquilidad y esperar pacientemente que llegaran las ocasiones para meter un par de goles, sentenciar la eliminatoria y levantar el pie del acelerador para no desgastarse físicamente demasiado, lo justo, y dosificar esfuerzos en este calendario loco y lleno de partidos que nos está deparando el mes de febrero, junto al pasado enero.

Lo mas destacable, el debut de Sobrino, con asistencia y gol, además de estar permanentemente en movimiento, mientras le duraron las fuerzas. Muy bien acompañado de Cheryshev, que sigue sumando y elevando el nivel de sus prestaciones. En defensa ni un solo problema, mientras en el centro del campo se jugó al son que impusieron Parejo y Kondogbia. En el lado negativo, un nuevo desastroso partido de Soler. Desacertado es poco. Cada partido que juega va a peor.

La semana que viene el partido de Mestalla ha de ser un trámite.

Amunt!


Lobo

Extraño partido del VCF en Glasgow por lo inhabitual de una victoria aparentemente fácil, y hasta corta, en un partido tan plácido. Bien es verdad que los locales tienen nombre y cierto aura de equipo legendario pero son malos de solemnidad, peor incluso de lo que ya intuíamos, toscos hasta decir basta, limitados a todos los niveles, y aún así tan chulos como para ponerse a tocar y tocar queriendo sacar el balón jugado todo el tiempo. Un chollo que Sobrino, en un gran debut con gol incluido, Cheryshev, también goleador, Parejo, Kondogbia y hasta Piccini, han sabido aprovechar, y eso sin estar muy precisos en algunas jugadas. No creo exagerar si digo que el Celtic pasaría muchos apuros para mantener la categoría en 2ª división. Lo único que han hecho bien los escoceses es dar leña, sobre todo su capitán, que en vez de futbolista parecía el líder de una banda de delincuentes albano-kosovares. En todo caso no hay que menospreciar el partido de los nuestros, que han estado tensos, serios, responsabilizados, quizá solo un poco sobraditos por momentos viendo la inutilidad local, pero sin exagerar. Ni tampoco pasar por alto que el sorprendente once inicial de Marcelino ha estado perfecto. Tanto es así que la eliminatoria queda prácticamente sentenciada, porque si en su mítico estadio son un chollo, quiero pensar que en Mestalla van a ser tan vulnerables como un equipo de liga de empresa. El único peligro sería confiarse, pero dudo que suceda, sinceramente.

Así que, por una vez, partido tranquilo, victoria clara y eliminatoria casi decidida en la ida, todo muy novedoso. Podría acostumbrarme a esto, sí señor.


 

Peris

Serà bonic guanyar? I més si ho fas de manera funcionarial, sense exageracions, amb la rutina d’aquell que sap el que fa. I això que la cosa semblava insípida, amb un embús al centre del camp i poca profunditat per les vores. Wass, com a volant esquerre, te menys profunditat que a la dreta per qüestions de cama bona i només les internades centrals de Parejo trencaven un poc els automatismes d’uns i d’altres. I en un dels tants desajustos defensius del Celtic la dupla de davanters fabricaven un gol que Cheryshev, on fire, només tenia que espentar. Menció especial per al rus, que porta d’un temps cap ací un rendiment que fa pensar-se ja si és bona idea exercir l’opció de compra en acabar la temporada. Tens hi haurà per decidir-ho, però Denis ara si suma.

Dinàmiques positives. Que li ho diguen a Sobrino, marcant en el seu debut. No fa molt es parlava de la sequera dels homes de dalt. I ara, no és que entren sense voler els gols, però el rendiment si és destacable. Celtic Park, amb un ambient previ que enamora més encara a tots els que volem este esport, ha sigut testimoni d’una practicitat fantàstica del Valencia CF, sense sobresalt per a l’aficionat. No ha estat el Celtic al nivell que se li espera quan juga de local. Allí ha caigut el Barça no fa molt, per la qual cosa, part de mèrit ha de tindre el plantejament de Marcelino.

A seguir el camí. Sense parar. Diumenge, lliga. És el que es vol. És el que es necessita.


 

 

 

Ilustración del artículo vía valenciacf.com

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