Comentaba, un reputado economista, que la creencia de una crisis financiera inminente podía incluso provocar, ante el pánico de los mercados, que esa crisis se materializara… La creencia, no la realidad de la propia crisis.

En la historia, la sugestión puede provocar una realidad artificial, en ocasiones fundamentada por hechos, en otros casos simplemente creída pero no justificada. En el periodismo actual, la realidad y conclusión de los hechos, reales y tangibles, es indicadora de dónde está la verdad pero, sin embargo, el interés de publicar o debatir sobre lo no tangible, nos puede llevar a realidades paralelas o creadas artificialmente.

Fernando Gómez, nuestro catedrático, afirmaba hace unos pocos días que nada de lo que había sucedido excedía los cauces normales de un club/empresa de fútbol actual.

¿Cuál ha sido el drama entonces? Pues la obstinación por parte de algunos (obstinación en busca de clicks, minutos o posición) de crear un relato exagerado (real o no) ante una realidad que sólo se intuye y que, al contarse parcial o interesadamente, se desvirtúa por completo.

Sirva el ejemplo del economista y la afirmación de nuestro catedrático para intentar explicar, de manera periférica este “aturdidor” verano. Los hechos (¡Qué molestos cuando los hechos no confirman mis creencias o expectativas!) son los que son, objetivos y tangibles. ¿Hay una “¿deep reality?” Puede ser pero a día de hoy

 

Comencemos  nuestro análisis por la supraestructura del club:

 

Peter Lim sigue siendo el propietario. ¿Por qué motivos?, ¿quiere mandar más o menos? ¿Tiene celos del buen trabajo realizado por sus empleados aquí?… La realidad es que, aparte de alguna operación no muy relevante y el intento (fallido) de una operación sí más importante, parece que ha sido el dueño quien ha marcado una pauta a seguir y que sus empleados deben ejecutar. Es una pauta coherente en lo deportivo: Buscar que los activos jóvenes (Kangin y Ferrán), activos muy destacables a nivel de promesas mundiales tengan más protagonismo y que un jugador cedido del Barcelona no les tape la posibilidad de tener minutos. Tal teoría parece confirmada por los hechos finales (no llegada de Rafinha) y, sinceramente, no me parece una mala decisión o idea. A día de hoy, tal parece la planificación general. “Ya” – dirán algunos – “Pero si hubiera vendido a Rodrigo…”. El hecho es que Rodrigo sigue aquí, que no ha sido vendido. Ya lo dijo el bueno de Ranieri: “Si mi abuela tuviera dos ruedas…”.

 

Mateu Alemany es, y sigue siendo a día de hoy, el director general ejecutivo (o lo que sea) del club.

Mateu Alemany se irá. Desengañémonos, no es don Vicente Peris. Mateu se irá cuando le ofrezcan más en otra institución, cuando se canse o se harte o cuando le de la real gana… pero se irá. Y se irá encabronado con la propiedad o por otro motivo y con buenas o malas palabras. Pero, a día de hoy, Mateu es el director general del Valencia. Punto.

Marcelino es el entrenador de la primera plantilla. Miren, por favor, su trayectoria: Marcelino jamás ha comenzado una cuarta temporada en ninguno de sus equipos. Siempre ha sido un entrenador con “personalidad” y que no rehúye el enfrentamiento en la búsqueda de sus intereses o voluntades (Aquí se dice mucho lo de “cabezón”). Marcelino tiene muchos números de, motu proprio o ajeno, estar próximo a concluir su presencia en Mestalla. Y ya lo dice el dicho: “para lo que queda en el convento…”.

¿Acabará la temporada?… pues más allá de aquello de “la pelotita” es evidente que los ciclos van acabando y las cosas se suelen precipitar a estas alturas de partida. Tres temporadas exitosas en el Valencia sería ya un logro destacable (dos ya tiene en la saca) y extraordinariamente longevo como para ver fantasmas dónde no los hay.

 

“Eppur si muove” dirán algunos. “¡Sálvese quién pueda!” “Esto ha estado a punto de explotar y explotará… al tiempo” dirán otros… “Se lo han cargado” desde un lado, silencio desde el otro… Al final de esta historia, cómo en aquellos algo exasperantes libros infantiles:

  • Vuelva usted al párrafo 1 de este texto.

 

O mejor… Hablemos de fútbol. Infraestructura.

 

El trueque Cilessen-Neto obedece, probablemente, a cuestiones internas de vestuario que se nos escapan. El brasileño deja un muy buen recuerdo en Mestalla pero el cancerbero holandés parece también un portero solvente y fiable y que viene con ganas de demostrar su nivel internacional. Jaume espera la copa para reeditar momentos históricos. Ojalá. La portería parece bien cubierta.

La defensa apenas ha sufrido transformaciones, pese a ser la posición con más nuevos nombres. La grave lesión de Piccini provoca el fichaje de un proyecto similar a Joao Cancelo. Eso sí, es de esperar que Correia aporte más, en lo deportivo, que su predecesor espiritual. La responsabilidad de cuarto central recae en un viejo conocido Mangala recién reseteado, y esperemos que cuando reinicie el sistema aporte lo suyo. En la izquierda se corta a un Lato que no acabó de mostrar la necesaria solvencia (que buscará iniciando un camino profesional que sin duda le llevará a varios y esperemos que buenos puertos) para buscar la eficiencia de un jugador veterano pero con una motivación notable por cumplir, como Jaume Costa.

El centro del campo mantiene sus virtudes pero también sus carencias, o mejor dicho, su carencia: La falta de un sustituto solvente de Dani Parejo. ¿Cuál es el motivo de esta carencia? Se puede argumentar la dificultad de encontrar un jugador de esas características, también hay quién ve una maniobra de equilibrio de plantilla y egos por parte del cuerpo técnico. Sea lo que fuere, ojalá el viento sople a favor de un Carlos Soler que, bien estabilizado en banda, pudiera confirmarse como un nuevo Claramunt en el futuro. Veremos.

La delantera obedece a un cambio de cromos, en mi opinión discutible: Maxi Gómez, muy deseado por muchos, entra por un rentable Santi Mina. No veo en el uruguayo un perfil que históricamente haya triunfado en Mestalla, y ni tan siquiera en el juego propuesto por Marcelino. Veremos. La posición de cuarto delantero en plantilla le debe corresponder a Vallejo, jugador sobre el que muchos tenemos buenas expectativas, no obstante, los minutos que dejen disponibles Rodrigo, Maxi o Gameiro, parece más probable que sean utilizados por Guedes o Cherishev.

 

El proyecto parece claro y se basa en dos pilares complementarios:

1.Mantener la plantilla actual (Voluntaria o involuntariamente, pero al final es lo que hay) y

2.Buscar una mayor carga de minutos hacia las evidentes promesas de la plantilla.

Es un buen proyecto, probablemente no compartido por el entrenador pero, será la obligación de Marcelino, puede que muy rentable y eficaz.

 

El debate queda abierto ¿Mejor o peor plantilla?. Es un debate estéril, son las circunstancias las que dictan sentencia. En mi opinión es una plantilla perfectamente solvente, sencilla y permeable a un buen trabajo táctico que le haga llegar a los objetivos marcados. Hay mimbres para ello.

 

Por último: Mestalla.

La madurez y apoyo mostrado por la afición la temporada pasada fue uno de los pilares fundamentales del éxito del equipo. Si Mestalla está y está tranquila, centrada y rugiente cuando se necesite, habremos fichado el mayor factor diferencial que pueda existir hoy en día en nuestro fútbol: Toneladas de cemento e ilusiones sobre la vieja acequia donde campan, al atardecer, los murciélagos.

 Amunt!

 

Sergi Calvo

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